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Y vos JOVEN: ¿cómo ves la pobreza en nicaragua?

In Nicaragua, Poverty, Stories on febrero 2, 2013 at 1:05 pm

Photo by C.KnapmanPublicado 17 de marzo de 2011.

“Juventud Divino Tesoro” reza un bello poema de nuestro Príncipe de las letras Castellanas Rubén Darío, y es que habla que cuando la Juventud se va, ya no vuelve más; y es allí donde empieza en mí la preocupación metafísica que no solo a mi me envuelve, dicen que esta enfermedad le da principalmente a los poetas, así que no creo que me salve, ni quiero salvarme tampoco. Es debido a esta condición que empiezo a pensar: ¿Será que aún me falten muchos años por vivir para poder hacer algo que aporte a mi país? o Acaso me quedan unos pocos años de vida y ya no vale la pena hacer algo? ¿Será que como joven ya he hecho lo suficiente para aportar a esta sociedad?, ¿Será que al menos lo he pensado? Y déjenme decirles que prefiero no responderme estas preguntas por vergüenza, vergüenza de saber que muchas veces me he quedado inerte frente a los problemas que a diario atacan nuestra sociedad.

El error en el que hemos caído una gran mayoría, es el de pensar que de las necesidades sociales deben encargarse otros, el gobierno por ejemplo, ya sea municipal o central, dependiendo de la magnitud de las necesidades.

Y si hablamos del tema de la pobreza, muchos dirán: “para que nos metemos a este tema” “ya la encabó la María Jesús hablando de estas cosas que ya no tienen remedio” pues quiero mencionarlo y perdónenme si la manera de abordarlo no es la mejor… Me imagino que han visto nuestras calles inundadas de niñez extendiendo su mano para pedir un peso, y hasta 2 ó 3 si es necesario, y bueno, andan por todos lados, y a veces hasta familias completas, y cuando estás en uno de estos lugares y llega uno de esos niños, es allí donde viene el dilema: “Le doy o no le doy”, si le doy los que me ven dirán que tengo buen corazón, si no le doy, soy un inconsciente, pinche, nada solidario según los demás, pero… ¿yo que pienso y siento en ese momento? Porque siempre estamos pensando en función del qué dirán, según mi modesta opinión es mejor No darles, porque estamos contribuyendo a que cada día salgan y ya lleven sus manos acomodadas para pedir, y pasa un día, un mes, un año, y hasta 2 ó 3, y cuando acordamos estos niños ya son hombres y mujeres que siguen en las calles pidiendo, y hasta robando en muchos casos porque nunca aprendieron a trabajar y la niñez que les sigue son sus hijos/as, un círculo vicioso que me preocupa mucho, y que debe preocuparnos a todos/as. Yo no tengo la respuesta de lo que se puede hacer para erradicar la pobreza, desde siempre se han aplicado medidas paliativas, pero son momentáneas, no son enraizadas en verdaderas capacidades de solucion.

Me da miedo emitir una opinión que puedan cuestionar luego, es por eso que al escribir este artículo mi actitud es pusilánime, sin embargo lo haré porque ya empecé esta lucha con la palabra. Estoy en contra del trabajo infantil, y muy a favor de los derechos de la niñez y adolescencia, entonces, voy a apuntar hacia las madres y padres de estos niños, quizás en su mayoría se escuden en que no tienen trabajo, y por eso se ven obligados a mandarles a las calles a pedir, casi nunca me ha convencido esta justificación, porque siempre puede haber un trabajo para hacer, pero si g la vida nos acostumbramos a extender la mano para que nos caiga “el maná del cielo” entonces nos excusaremos y diremos que los gobiernos no crean las oportunidades laborales que se necesitan para sacar adelante a las familias.

Quizás muchos me apuntarán con el dedo y dirán que no se ni lo que digo, que soy inconsciente, que “pobrecitos” los que piden, nunca fui ni seré partidaria de la “conmiseración” porque esta condición solo aumenta la cantidad de gente en las calles, y me atrevo a cuestionar a muchas organizaciones sociales cuyos proyectos se basan únicamente en el “Asistencialismo” eso no deja nada, porque cuando estos proyectos se terminan, se vuelve peor la cosa, porque antes había y ahora no, es hora de cambiar la visión del Desarrollo que manejamos muy equivocadamente, el Desarrollo muchos lo describen como la oportunidad de cambiar la vida de los “beneficiarios”, dándoles lo que necesitan para vivir…Mi concepto de Desarrollo es: La Oportunidad de cambiar la vida de los “grupos socios” trabajando de manera conjunta para aprender a vivir…Algo así como: “No le des a un hombre un pescado, enséñale a pescar”

Sé perfectamente que muchas veces como organizaciones somos condicionadas en la manera de manejar los recursos, principalmente financieros, se nos dice la forma de invertir esos recursos, pero es allí donde juega un papel fundamental la actitud que tengamos, la filosofía que tengamos, los ideales que tengamos como institución, ya hablaba de lo fácil que es solo hacer lo que se nos dice, si no lo hacemos, entonces viene allí el miedo, el gran miedo, de que sean retirados los financiamientos cuando no acatamos esas condiciones, este es otro problema, porque si no hay dinero, “es mejor ser sumisos que pobres, se dice por ahí” ¿y ustedes que piensan?

Personalmente creo que debemos tener tan firmes nuestros principios impulsores, nuestra manera de trabajar, nuestra filosofía, nuestra sangre joven que transforma, de tal manera que seamos codiciadas por ser un ejemplo de integridad tanto personal como institucional y que en lugar de ser condicionados, seamos nosotros quienes condicionemos a quienes quieran invertir sus fondos en nuestras organizaciones, Y estoy hablando a título personal, pero también como trabajadora que fui de una ONG, por casi 5 años y a la que aún pertenezco en su asamblea.
Este escrito está dirigido a todas las edades, y a todos los sectores, pero quiero hacer un llamado a esa sangre joven que nos rodea, que por un momento dejemos las superficialidades y empecemos a pensar cómo queremos ver nuestra Nicaragua, ¿qué hago yo para impulsar el verdadero desarrollo de mi país?, y se puede empezar haciendo lo que nos toca hacer, si somos estudiantes: hacerlo bien, pensar en cuantos gastos incurren nuestros padres para mandarnos a las escuelas o Universidades, si somos obreros/as del tabaco : hacerlo bien, porque con nuestro trabajo aportamos enormemente a la economía de nuestro país, si somos conductores de buses o de taxis: hacerlo bien, pensemos que nuestro servicio es de gran utilidad para toda la población que trasladamos a diario y merecen el mejor trato posible, pero también ustedes merecen que les agradezcan por ese servicio brindado, si somos mujeres que barremos las calles de nuestro Estelí: hacerlo bien, y sé que lo hacen bien, más bien invito a todas las personas a qué No tiremos basura en nuestras calles, ya bien dice el refrán: “La ciudad más limpia no es la que se barre más, sino la que tira menos basura. Y continúo diciendo: si somos maestros/as hacerlo bien: Aunque la remuneración por su trabajo no sea la más justa, aprovecho para agradecer a mis maestros/as que me formaron y trabajaron por vocación, si somos vendedores del mercado: hacerlo bien, dar precios justos, no aprovecharse de las personas de su mismo pueblo, Y si son el Empleador: les ruego, les suplico en nombre de Dios: Cese la Opresión hacia los más vulnerables.

No se si logré plasmar la idea original en este escrito, lo leo y lo releo y aún no lo sé, pero si de aquí pueden sacar algo que les sirva, no duden en hacerlo.
Mientras tanto les vuelvo a preguntar: ¿Será que como joven ya has hecho lo suficiente para aportar a esta sociedad?

María Jesús Centeno Tercero
Joven Escritora Esteliana

 

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